Primera Edición: El sello que marco una tradición en el runing
El 4 de junio de 2016, algo distinto se encendió en las calles de Naguanagua, Carabobo. Esa noche, Venezuela vivió una experiencia deportiva que marcó un antes y un después: la primera edición de la CLX Night Run, un evento que rompió esquemas al traer un nuevo concepto de carrera nocturna, de la mano de CLX.
El punto de encuentro fue el majestuoso Centro Internacional de Eventos Múltiples (CIEM), que se convirtió en el corazón palpitante de una jornada que combinó deporte, tecnología y espectáculo. Más de 3.000 personas de distintos rincones del país se hicieron presentes. Algunos llegaron listos para darlo todo en los 7 kilómetros de recorrido, ideal para familias, amigos o quienes querían simplemente disfrutar la experiencia a su ritmo.
Pero esto no fue solo correr. Desde el inicio, CLX quiso que cada paso contara, y por eso el recorrido estuvo lleno de sorpresas tecnológicas que marcaron la diferencia. ¿Quién se esperaba encontrar un arco que simulara el aire fresco de un aire acondicionado Samsung justo cuando más lo necesitabas? ¿O una lavadora que lanzaba espuma, como si la diversión también quisiera competir? Estas “estaciones de experiencia” no solo presentaban los productos de la marca: transformaban la carrera en una aventura multisensorial, donde cada metro traía consigo algo inesperado.
Y como si eso no fuera suficiente, la noche cerró con un regalo para los sentidos: un concierto épico de Caramelos de Cianuro, que convirtió la meta en una verdadera fiesta. Así nació una tradición que todavía hoy sigue siendo uno de los sellos distintivos de la CLX Night Run: unir el deporte con el entretenimiento, la innovación con la comunidad.
Los atletas destacados, fueron premiados con tecnología del momento de ese tiempo: teléfonos Galaxy S7, relojes Gear S2 Classic y tabletas Galaxy Tab 4. Un cierre que no solo reconoció su esfuerzo, sino que reforzó el mensaje de CLX: vivir activamente también es parte de un futuro mejor para Venezuela.
